sábado, 5 de enero de 2013

Ejercicio 11 Eliminar la crítica negativa



La crítica.- La crítica puede ser constructiva, negativa o positiva. Una definición de crítica negativa puede ser: Censurar las acciones o conducta de uno, hacer notar los defectos de una cosa. La crítica negativa se dirige a la persona, a la identidad de la persona, mientras que la retroalimentación va dirigida a la conducta o el comportamiento. No es lo mismo decir "eres imbécil", que decir "nos has comprometido a algo que no podemos hacer". En el primer caso implicamos a toda la persona, mientras que en el segundo caso estamos hablando de una conducta determinada. Como se puede ver la crítica negativa busca culpabilizar y si puede ser herir, mientras que la retroalimentación quiere encontrar soluciones. No es lo mismo decir "arrepiéntete de lo que has hecho y pide perdón", que decir "qué puedes aprender de tu error, cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez".
La crítica negativa es general, mientras que la retroalimentación es concreta, específica. La crítica negativa utiliza generalizaciones ("lo has hecho todo mal"), mientras que el feedback es muy específico ("has accionado mal esa palanca"). La crítica negativa se centra en el pasado.

¿Qué nos mueve a realizar una crítica negativa?. ¿Qué sentimos?. Recordemos las últimas críticas negativas que hayamos hecho y pongamos a su lado la emoción que nos movía.      

A quien critico
Qué critico
Qué me mueve
A quien daña el flujo de energía negativa que creo
A mi compañero de trabajo Alfredo.
Manifiesto que todo lo hace lento y mal.
La envidia. Quiero mostrar que soy mejor.
Daña a mis compañeros y a mí mismo.

Una vez identificada la emoción que nos mueve a realizar una crítica negativa, intentaremos “descubrir” en la persona criticada algún aspecto positivo. El ejercicio lo realizaremos con un familiar, si es posible, si no tomaremos aquella crítica que no tenga una vinculación emocional fuerte para nosotros. De momento es mejor comenzar con emociones “manejables”. Si seguimos con el ejemplo buscaremos aspectos positivos de Alfredo, como es solidario; es leal; trabaja bien equipo.

Una vez identificado un aspecto positivo de la persona criticada vamos a repetirlo mentalmente, al mismo tiempo estaremos observando qué “flujo de energía” se crea en nosotros y lo compararemos con el flujo provocado por la crítica. Es importante identificar los flujos de energía sin contaminarlos con sentimientos, en este ejercicio tenemos que ser sobrios. Mentalmente repetiremos: “Alfredo trabaja bien en equipo”. Y cuando hablemos de Alfredo con otros compañeros, resaltaremos lo bien que trabaja Alfredo en equipo.

Al poner nuestra atención en un aspecto positivo orientamos nuestra intención hacia un flujo de energía con polaridad positiva. Estamos “modificando” el vibrar de nuestra energía y la estamos orientando hacia un objetivo concreto, con una intención concreta. Esto podría ser una forma de canalizar nuestra energía. Observemos que en nosotros reside la potencialidad de “conectar” con la otra persona con un tipo de energía u otro. De la emoción negativa, “activada” en la crítica, estamos pasando a la emoción positiva “activada” en el reconocimiento de lo positivo en el otro. Si observamos nuestra predisposición hacia la otra persona podemos detectar que el “color” de la energía con la que conectamos está directamente relacionado con nuestra actitud, y nuestra actitud depende de nuestra capacidad para mantener el equilibrio. Un elemento “equilibrante” es el desapego. ¿Qué queremos construir?. La intención es el enfoque último de la “calidad” de nuestra energía.

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